lunes, 11 de febrero de 2013

Renunció Benedicto XVI

Abdicación (del latín abdicatio, renegar, renunciar; de ab de, y dicare, declarar), el acto según el cual una persona renuncia y cede por sí misma su cargo antes de que expire el tiempo para el cual se tomó el mismo).

Benedicto XVI renunciará oficialmente el 28 de febrero a las 8PM hora de Italia.

Fuente: Wikipedia.

miércoles, 30 de enero de 2013

El libro fantasma



Dormiría tranquilo por las noches si no hubiera visitado la librería de los gitanos, aquella que vino a la ciudad justo antes del tiempo de lluvias del presente año. He aquí la historia:

 Paseaba entre las mesas repletas de volúmenes de dudosa procedencia, de hecho algunos libros tenían sellos de bibliotecas públicas; otros, eran burdas falsificaciones. Como todo esto resultaba muy pintoresco para mí, decidí conservar los detalles en mi memoria a través de una cámara fotográfica. Y de esta manera andube un par de horas hojeando grimorios y tomando fotos, hasta que llamó mi atención una portada extraña: era un empastado con piel... era una cara, ¿cara libro? De momento, no me atreví a tocarlo, pero minutos despues me armé de valor, lo tomé en mis manos y lo abrí para conocer su contenido. A mi mente abordaron recuerdos, o tal vez, imágenes procedentes de una vida pasada:

Leía, a la luz de una vela, una traducción latina del Al Azif, volumen escrito por el poeta loco Abdul Alhazred en el año 730 de la era cristiana . En el año 950 el libro fue traducido del árabe al griego por Theodorus Philetas con el nombre de Necronomicón , que significa "Las leyes de los muertos" y posteriormente en el año 1228, Olaus Wormius lo tradujo al latín. De cualquier manera, el Papa Gregorio IX mandó destruir todas las versiones en 1232, aunque todavía a mediados del siglo XVII existían algunas copias en España y Alemania.

En mi ensoñación, memorizaba los pasajes escritos en latín donde se describía el paso y evolución de poderosos seres venidos de los mundos que están más allá de la gélida oscuridad que rodea a las estrellas del firmamento ...

La puerta de madera estalló convertida en astillas, y unos hombres vestidos de metal y con espadas en mano irrumpieron en la habitación. Casi en el mismo instante, un viento o fuerza magnética me arrastró hacia la ventana abierta, y desaparecí en el aire, luego en la nada.

Me encontré de vuelta en la librería de los gitanos, pero el Necronomicón se había esfumado de mis manos, y al preguntar al encargado por el libro, el hombre juró nunca haberlo tenido siquiera en existencias.

Una vez que llegué a mi casa, revisé la cámara y el libro fantasma estaba ahí retratado, había una portada y un fragmento de texto, los cuales publiqué en internet, en una red social. A los pocos días, varios amigos me avisaron que sucesos extraños acontecían cuando miraban la imagen de la foto y leían la frase que transcribí: Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn. Mencionaban todos ellos que aparecía una sombra invisible reptando por el techo y las paredes, y luego se desvanecía.

martes, 15 de enero de 2013

El pozo "El saladito" y la mano del hombre

En la ciudad de Tonalá, Jalisco, hay sitios de interés histórico tales como la capilla del Calvario, también llamado de la Cruz Blanca, lugar donde se ofició la primera misa en occidente en el siglo XVII; o como los pozos, de los cuales dependía el suministro de agua, y a los que los tonaltecas erigían capillas para agradecer al cielo por el vital líquido. Había una crucita o capilla para "proteger y bendecir" cada pozo.

Actualmente, en pleno siglo XXI, vemos que la mano del hombre, en vez de cuidar, está vandalizando en las calles del centro como si quisiera desaparecer la historia de Tonalá.

Todos debemos cuidar los bienes públicos, no importa que partido esté en el poder, o cuál administración sea la encargada de arreglar los desperfectos al patrimonio de la ciudad.

Nota: 09/05/2014. La placa del pozo ya fue reparada.

sábado, 29 de diciembre de 2012

En vísperas del 2013

Prácticamente se acabó 2012, fue un año terrible, de zombis, de dictaduras agónicas, de enfermedades extrañas, de países en quiebra, de realidad y fantasía mezcladas, ¡de fin del mundo! Afortunadamente, aquí sigue la raza humana, que por si las dudas, ya anda buscando planetas similares a la Tierra. El tiempo voló, llovió mucho, y ahora solo queda... desearle a todos un feliz año nuevo.

martes, 4 de diciembre de 2012

El salón de la planta alta

(El siguiente relato corresponde al sueño que tuve en la madrugada del 4 de diciembre del 2012.)

En la isla frente al pueblo Zare, al borde de unos acantilados en la playa, una villa conformaba un conjunto compacto de edificaciones mirando hacia el mar, arrebatando un fragmento de tierra a la selva autóctona.

Los edificios eran blancos, de varios pisos, casi sin ventanas, y sus  fachadas recordaban mucho a un insulae romano. La villa era un recinto de exposiciones y eventos... Un día fui invitado a ese lugar a dar un discurso.

No recuerdo que transporte utilizaron en el pueblo Zare para llevarnos a la isla - a los ponentes y al público - , tal vez fue un ferry o un tren subterráneo...
Una vez en el simposio, los organizadores instruyeron a los presentes acerca de la dinámica del ciclo de conferencias y sobre el reglamento interno de la villa, el cual enfatizaba la recomendación de no ingresar a la zona selvática de la isla.

Al caer la noche, me escabullí por una de las puertas traseras del edificio y me interné unos metros en la vegetación de allá afuera. A los pocos minutos de explorar un estrecho sendero me dí cuenta, espantado, que una simple lámpara de bolsillo no podría revelar los potenciales peligros ocultos en la oscuridad verde: - ¿Qué era ese sonido semejante a una voz susurrando entre la hierba? ¿Una alucinación? No supe. Y cuidando que no me siguiera ni la fauna ni la flora del lugar, caminé sobre mis pasos para regresar al interior del edificio.

Las pláticas se realizaban simultáneamente en diferentes salones y el público debía revisar el programa y decidir a cuál expositor atender en vivo. De cualquier manera, los temas de la conferencia eran videograbados y los asistentes podían disponer del material archivado cuando quisieran.

Fui invitado a participar en el evento para dar una charla sobre la teoría de las representaciones sociales:
 - La información se encuentra dispersa, por eso hay varios métodos para recolectar... - Empecé a exponer mi tema cuando un alboroto estalló entre la multitud. Un auxiliar del evento se aproximó a mí desde uno de los costados del podio y me informó: "En la sala contigua, un poeta famoso ha sufrido un desmayo, lo que ha generado inquietud en el público". En el momento preciso en que el poeta mencionaba un pasaje atribuido a un cierto Benodetti (1), que decía más o menos: "... Es permitido por Dios'", su voz fue interrumpida y, al instante, colapsó inconsciente.
Mí  asistente y yo corrimos hacia la sala donde se oían las voces preocupadas de la gente. Al llegar allí, presencié cómo un individuo se acercó al hombre que estaba tendido en el suelo. Luego, volteó hacia mí durante un par de segundos y finalmente me hizo una pregunta::
- ¿Está familiarizado con la realización de una traqueostomía?" Respondí que no era necesario realizar eso, ya que el individuo en el suelo no mostraba signos de obstrucción en las vías respiratorias, sino más bien de envenenamiento, ya que su color era notablemente extraño. Momentos después, el enfermo fue retirado de la sala. Y si no sobrevivió, seguro sus admiradores van a echar de menos esos extraños poemas escritos sobre figuras de papiroflexia (2). De alguna manera, comenzó a circular el rumor de que el señor poeta, desafiando todas las advertencias, había salido a pasear por la selva y allí quedó expuesto a algún animal o planta venenosa. Medité acerca de mi propia caminata sigilosa allá en el exterior..

En medio del desconcierto, un grupo de personas se apartó del barullo del área de conferencias y se dirigió una sala en el segundo piso. Murmuraban sobre la llegada de unos "visitantes" (pronunciaban enfáticamente la palabra "visitantes"). Seguí a esas personas y subí junto con ellas al salón de la planta alta, y ahí estaba la visita sentada a la mesa, en la semi penumbra, eran dos individuos: uno de ellos lucía un traje gris oscuro; y el otro - ¿era una mujer? -, llevaba un vestido gris con detalles en naranja y un sueter tejido verde con amarillo azufre. Ambos presentaban una apariencia sauroidea con un patrón de colores que vagamente recordaba al monstruo de Gila. Su boca era similar a la de un pez, y sus ojos miraban directamente al frente, como los de los primates, ¿o tal vez como los de las personas?

Experimenté una extraña somnolencia y en un instante estuve convencido de que los "extraños" eran tan nativos de este mundo como tú o yo. Pronto, el trance se disipó y pude percibir que estos seres, de alguna manera sutil, insinuaban la idea de que todo estaba ocurriendo dentro de los límites de la normalidad, cuando en realidad no era así; los visitantes distaban mucho de ser normales.

También noté que la pareja contaba con el apoyo de simpatizantes en el lugar, quienes los ayudaban a pasar desapercibidos o a reunirse con otras personas. Pensé que podría resolver mis dudas si me aproximaba lo suficiente a la mesa de los visitantes y escuchaba las conversaciones que mantenían con sus amigos. Luego, en el momento adecuado, haría las preguntas necesarias... Me dirigí hacia ellos y en el camino noté cómo sus rostros iban transformándose en semblantes humanos, incluso desarrollaron cabello. Por breves momentos, mostraron una apariencia general juvenil. ¿Camuflaje, tal vez? Más tarde, se levantaron de sus asientos, continuando su transformación, como si ajustaran detalles. En cuestión de segundos, la edad que aparentaban al principio comenzó a aumentar; el cabello oscuro se volvió canoso y la piel lisa se arrugó, hasta que adquirieron el aspecto de adultos mayores. Cuando intenté abordar a los "extraños", estos ya se estaban alejando apresuradamente hacia otra habitación, siempre en compañía y rodeados por sus seguidores.
FIN.

Notas:

(1) Benodetti (sic), la frase que se le atribuye y (2) el poeta y sus poemas en figuras de papel son producto de la fantasía del autor de este relato, cualquier semejanza con hechos o personas de la vida real es mera coincidencia.

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